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Complejo rojo, naranja, verde y más: la clasificación microbiana que todo odontólogo debe conocer

Durante décadas se sabía que la placa bacteriana era esencial en la etiología de la periodontitis; sin embargo, no todas las bacterias implicadas tienen el mismo papel. El estudio clásico de Socransky —mencionado en el artículo original que revisamos— analizó 13.261 muestras y permitió clasificar las bacterias en complejos asociados a salud o enfermedad, revolucionando el entendimiento del biofilm oral.

Comprender esta clasificación ayuda al odontólogo a interpretar resultados microbiológicos y anticiparse a la progresión clínica.

¿Qué es la clasificación de Socransky?

Basada en análisis estadísticos de coocurrencia bacteriana, esta categorización agrupa especies en complejos codificados por color según su relación con salud periodontal, gingivitis o periodontitis destructiva.

El artículo recuerda que estos complejos representan “diferencias en cuanto al protagonismo en la destrucción periodontal” y que no todas las especies tienen el mismo peso etiológico.

Complejos de colonización temprana: la base de un biofilm saludable

Los complejos azul, púrpura y amarillo incluyen bacterias consideradas “colonizadores primarios”, esenciales para el establecimiento de la biopelícula, pero no asociadas a destrucción periodontal, tal y como recoge Socransky en un artículo de 2005.

Principales grupos y especies representativas:

  • Complejo azul: Actinomyces viscosus, A. naeslundii.

  • Complejo púrpura: Veillonella parvula, A. odontolyticus.

  • Complejo amarillo: Streptococcus sanguinis, S. mitis, S. oralis.

Estas especies facilitan la adhesión inicial, estabilizan el biofilm y contribuyen a una microbiota compatible con salud periodontal. No son patógenas y compiten con bacterias periodontales más agresivas.

Complejo naranja: el puente entre salud e inflamación periodontal

El complejo naranja es el primer gran indicador de alerta clínica. Los microorganismos que lo integran favorecen la transición desde la gingivitis hacia la periodontitis y preparan el entorno para la llegada del complejo rojo. Las especies principales del complejo naranja son:

  • Fusobacterium nucleatum

  • Prevotella intermedia

  • Campylobacter rectus

  • Parvimonas micra

  • Peptostreptococcus micros

¿Por qué es tan importante el complejo naranja de Socransky?

El complejo naranja de Socransky supone un marcador temprano de riesgo periodontal ya que su presencia en altos niveles se correlaciona con progresión a periodontitis. Así, la coagregación bacteriana, es decir, el enlace entre colonizadores tempranos y patógenos mayores, es fundamental en estos casos.

Por ejemplo, la capacidad de adhesión múltiple de bacterias como F. nucleatum favorece ambientes anaerobios compatibles con patógenos más virulentos.

Complejo rojo: el marcador microbiológico definitivo de periodontitis

El complejo rojo está integrado por los tres patógenos con mayor evidencia científica de virulencia y relación directa con la destrucción periodontal:

  • Porphyromonas gingivalis

  • Tannerella forsythia

  • Treponema denticola

¿Por qué el complejo rojo es tan destructivo?

Las tres bacterias cooperan para invadir, destruir y evadir las defensas del huésped:

  • P. gingivalis altera la respuesta inmune y secreta gingipainas, proteasas que degradan colágeno, laminina y fibronectina.

  • T. forsythia posee la característica capa S, que dificulta la acción del sistema inmune y secreta proteasas como BspA y PrtH.

  • T. denticola, un espiroqueta móvil que facilita la penetración tisular.

Esta sinergia incrementa la producción de IL-1β, IL-6, TNF-α, MMPs y PGE2, elementos directamente implicados en la reabsorción ósea.

Con todo ello, múltiples estudios han demostrado que la presencia de estos patógenos se relaciona con riesgo cardiovascular, diabetes no controlada, Alzheimer y otras enfermedades inflamatorias y autoinmunes.

El valor de Periolab en el diagnóstico de los complejos de Socransky

Los test de Periolab permiten:

  • Identificar bacterias puente (naranja) antes de que se produzca destrucción.

  • Detectar patógenos del complejo rojo como indicador de enfermedad activa.

  • Personalizar tratamientos periodontales.

  • Complementar los parámetros clínicos con datos microbiológicos reales.

Gracias a estas herramientas, el odontólogo puede anticiparse al daño, mejorar el pronóstico y aplicar una odontología basada en evidencia y riesgo microbiológico.