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La identificación bacteriana en periodoncia: una herramienta clave para anticipar riesgos sistémicos

La detección y cuantificación de patógenos periodontales mediante test bacteriológicos realizados en consulta podría convertirse en una herramienta esencial para la medicina preventiva, especialmente en el abordaje de enfermedades neurológicas y cardiovasculares. Esta es una de las líneas de trabajo que se refuerza tras la publicación del reciente informe conjunto de la Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración (SEPA) y la Sociedad Española de Neurología (SEN), en el que se detalla la relación entre periodontitis, ictus isquémico y enfermedad de Alzheimer.

“Las personas con periodontitis tienen 1,7 veces más riesgo de padecer demencia tipo Alzheimer y 2,8 veces más riesgo de sufrir un ictus isquémico que las personas periodontalmente sanas”, señala el Dr. Yago Leira, coordinador del grupo SEPA-SEN.

Aunque este documento se centra en los aspectos epidemiológicos, fisiopatológicos y clínicos de la relación entre periodontitis y neurodegeneración, abre una puerta directa al papel que puede desempeñar el análisis microbiológico como herramienta de cribado y estratificación de riesgo en el entorno odontológico.

Una inflamación crónica, con origen bacteriano

La hipótesis inflamatoria, ampliamente desarrollada en el informe SEPA-SEN, pone de relieve que la periodontitis es una enfermedad infecciosa con impacto sistémico, capaz de inducir disfunción endotelial, estados protrombóticos e incluso neuroinflamación crónica. Como recoge el documento, “la periodontitis desencadena una cascada inflamatoria que termina provocando consecuencias negativas a nivel neurológico y en otros órganos diana”.

En este contexto, la capacidad para identificar in situ las bacterias causantes del desequilibrio subgingivalP. gingivalis, T. forsythia, T. denticola, entre otras— cobra especial relevancia clínica, ya que permite al profesional actuar sobre el foco etiológico con un enfoque más preciso y precoz.

“Lo que antes era una sospecha clínica, ahora puede confirmarse con evidencia microbiológica objetiva”, explica la Dra. Ana Frank, neuróloga del Hospital La Paz e integrante del grupo SEPA-SEN, quien insiste en la necesidad de estudios que “nos ayuden a conocer en detalle los mecanismos implicados”.

Uno de los aspectos más destacables del informe SEPA-SEN es su llamamiento explícito a la colaboración interdisciplinar, con medidas concretas como la inclusión de recomendaciones sobre salud bucodental en los informes neurológicos. Esto refuerza la idea de que el diagnóstico periodontal debe ampliarse más allá de la exploración clínica y radiológica.

Este enfoque amplía el papel del odontólogo como agente de salud global, capaz de detectar no solo signos de patología oral, sino también marcadores microbianos que podrían alertar sobre riesgos neurológicos o cardiovasculares en pacientes asintomáticos. Desde esta perspectiva, los test bacteriológicos no solo aportan valor diagnóstico, sino que contribuyen activamente a la prevención primaria y secundaria de enfermedades sistémicas.