La ciencia está dando pasos rápidos para entender cómo las bacterias de la boca pueden influir —de forma directa o indirecta— en el rendimiento cognitivo y en el riesgo de demencia. Así, más que un “patógeno único” que se estudia de forma aislada, el foco actual en investigación está en la disbiosis: cambios en el ecosistema oral que activan vías inmunes y metabólicas capaces de impactar al intestino y, a través de él, al cerebro.
Una revisión de 2025 resume estos mecanismos (vía neural, inmune, endócrina y hematógena) y propone el eje oral–intestino–cerebro como un continuo de comunicación bidireccional. Aquí tienes lo que sí sabemos, lo que no y qué hacer en la consulta odontológica.

¿Qué evidencia real hay?
Un estudio del ensayo MIND observó que ciertas composiciones del microbioma oral se asocian a puntuaciones cognitivas más bajas y que existe una asociación entre enfermedad periodontal y demencia.
Así, han demostrado que las personas sin dientes o con pocos dientes (signos de enfermedad periodontal grave) tienen más probabilidades de desarrollar demencia y tienen una progresión más rápida de la demencia que las personas sin pérdida dental.
Las personas con EA (enfermedad de Alzheimer) exhiben una composición bacteriana oral distinta en comparación con las que no tienen EA. Las especies bacterianas como P. gingivalis , Treponema denticola , Prevotella intermedia y Parvimonas micra son más abundantes en personas con EA que en personas cognitivamente normales
Revista Demencia (2025)
Con todo ello, queda subrayado el papel de la inflamación sistémica disparada por la disbiosis oral producida por distintos patógenos que se correlacionan, como son las bacterias previamente mencionadas:

¿Y qué sucede con bacterias como Porphyromonas gingivalis?
Sigue en el radar como candidata mecanística. Así, se han propuesto las gingipaínas como enlace con procesos neurodegenerativos, incluida la agregación amiloide (Frontiers in Immunology, 2025).
Las gingipaínas son enzimas producidas por la bacteria Porphyromonas gingivalis, que causa la periodontitis, y son importantes para la virulencia de la bacteria. Se ha descubierto que estas enzimas pueden degradar proteínas del cerebro, como la tau, y contribuir a procesos neurodegenerativos.
¿Qué podemos hacer hoy en nuestra clínica dental?
1. Controlar biofilm y estabilizar periodonto: prevención y soporte periodontal periódico en pacientes mayores o con quejas de memoria.
2. Reducir descompensadores de disbiosis: tabaco, dieta ultraprocesada e hiposalivación; educación y seguimiento.
3. Realizar de forma periódica test periodontales en pacientes con enfermedad periodontal grave para controlar el nivel de bacterias e indicar el tratamiento adecuado. En estos casos, existen test como Periotest para determinar bacterias como Porphyromonas gingivalis.

