Treponema denticola (T. denticola) es una espiroqueta muy móvil y hábil para esquivar las defensas naturales de nuestro cuerpo. Esta bacteria suele aparecer en bolsas profundas y lesiones agresivas. Por ello, si un caso clínico recidiva rápido o muestra signos necrosantes, merece la pena pensar en ella… Y medirla.
En la etiología multifactorial de las enfermedades periodontales, la evidencia sitúa a Treponema denticola como uno de los protagonistas del llamado “complejo rojo”, junto a Porphyromonas gingivalis y Tannerella forsythia. Esta cuestión la señalan diversos artículos científicos como en Odontología Sanmarquina (2012).
¿Qué es exactamente la bacteria T. denticola?
Es una espiroqueta anaerobia altamente móvil, dotada de factores de virulencia que le permiten adherirse, invadir y evadir la respuesta inmune. Entre ellos destacan la proteasa dentilisina (PrtP), la proteína de la vaina mayor (Msp) y sistemas de quimiotaxis/flagelo que facilitan su motilidad en el surco gingival.
Además, esta bacteria no trabaja sola: convive y se coordina con otras bacterias del “complejo rojo”, lo que potencia la virulencia del biofilm. Esta visión de “comunidad” explica por qué el control mecánico sistemático y el mantenimiento son tan determinantes en periodoncia, además de tratamientos bacteriológicos.
¿Por qué esta bacteria puede llegar a complicar la periodontitis?
T. denticola no actúa sola: coopera metabólicamente con P. gingivalis, formando biopelículas más gruesas y virulentas, y modulando la inflamación del huésped. Un estudio de 2019 vinculó la motilidad de esta bacteria como una pieza clave de la cooperación que presenta con el resto de organismos.
Además de la periodontitis crónica y sus etapas avanzadas, varias publicaciones han relacionado T. denticola con lesiones necrosantes (NUG), con procesos endodónticos agudos y con abcesos bucales. En una investigación clínica de 2009, se recogieron muestras microbianas de 60 dientes uniradiculares con lesiones y, en general, se encontró T. denticola en 43 de ellos, especialmente en los casos diagnosticados como abscesos apicales sintomáticos.
¿Cómo las diagnosticamos hoy?
El cultivo de espiroquetas requiere medios enriquecidos y es complejo, por eso te recomendamos que, si tienes dudas de la presencia de esta bacteria en uno de tus casos clínicos, solicites nuestro Periotest para su diagnóstico.

