Skip to content Skip to sidebar Skip to footer

Cómo viajan los patógenos periodontales por el cuerpo: de la bolsa periodontal a otros órganos

La periodontitis se desarrolla en la cavidad oral, pero los microorganismos implicados en la enfermedad periodontal no necesariamente permanecen confinados al periodonto.

Un artículo publicado recientemente en Gaceta Dental por los Dres. Miguel Carasol Campillo, Eduardo Montero Solís, Nagore Ambrosio Elejalde y David Herrera González analiza precisamente cómo los microorganismos presentes en el periodonto pueden alcanzar órganos y tejidos alejados de la boca.

El trabajo plantea tres grandes rutas de translocación microbiana: la vía hematógena, la vía respiratoria y la vía enteral. Tres caminos diferentes que, además, pueden coexistir y converger en un mismo paciente.

“Se han descrito tres vías potenciales de translocación: la vía hematógena, la vía respiratoria (orofaríngea) y la vía enteral (oro-intestinal)”.

Vía hematógena: cuando las bacterias periodontales entran en la sangre

El paso de bacterias orales al torrente sanguíneo no es un fenómeno exclusivo de la periodontitis, pero sí es una enfermedad que produce una situación diferente debido a su carácter inflamatorio.

La inflamación produce ulceraciones en el epitelio de la bolsa periodontal y favorece la vasodilatación. De esta manera, los microorganismos presentes en el biofilm subgingival encuentran una puerta de entrada hacia el sistema circulatorio.

Además, el perfil bacteriano de estas bacteriemias parece cambiar según el estado periodontal. Mientras que en personas sanas predominan fundamentalmente especies de estreptococos, en pacientes con periodontitis se ha descrito una mayor diversidad microbiana y una mayor presencia de anaerobios Gram negativos como Prevotella intermedia, Fusobacterium nucleatum y Porphyromonas gingivalis.

El artículo explica que algunos microorganismos pueden atravesar las barreras celulares mediante mecanismos como la transcitosis, penetrando y atravesando las propias células del huésped, o mediante el paso paracelular, desplazándose entre células endoteliales.

Gracias a estos mecanismos, microorganismos de origen periodontal han sido identificados en diferentes localizaciones extraorales, entre ellas articulaciones, hígado, páncreas, placenta, cerebro y tejidos cardiovasculares.

Un ejemplo especialmente interesante es Porphyromonas gingivalis. En una noticia reciente de Periolab analizábamos una investigación preliminar en la que esta bacteria fue detectada en válvulas aórticas calcificadas.

Vía respiratoria: de la cavidad oral a los pulmones

La segunda gran ruta no necesita del torrente sanguíneo.

De forma habitual se producen pequeñas microaspiraciones de secreciones procedentes de la cavidad oral y la orofaringe, especialmente durante el sueño. Como consecuencia, algunos microorganismos presentes en la boca pueden alcanzar directamente las vías respiratorias inferiores.

En condiciones normales, los pulmones cuentan con mecanismos eficaces para impedir que estos microorganismos se establezcan de forma permanente. Sin embargo, cuando estas defensas se encuentran comprometidas o existe una mayor carga de microorganismos potencialmente patógenos, aumenta la posibilidad de colonización.

En aspirados pulmonares de pacientes con neumonía se han encontrado bacterias anaerobias de origen subgingival como P. gingivalis y F. nucleatum. La literatura también ha estudiado la presencia de otros periodontopatógenos como Treponema denticola, Aggregatibacter actinomycetemcomitans y Tannerella forsythia en el contexto de distintas enfermedades respiratorias.

Vía enteral: millones de microorganismos viajan cada día hacia el intestino

Existe una tercera ruta mucho más cotidiana: tragar saliva. 

Cada persona ingiere aproximadamente entre 1 y 1,5 litros de saliva al día. Según los datos recogidos en el artículo, esto supone la entrada diaria en el aparato digestivo de una cantidad estimada de 1,5 × 10¹² bacterias orales.

En condiciones de salud, la mayoría no consigue establecerse en el intestino gracias a diferentes barreras, pero estas no son absolutas. Incluso en personas sanas se han identificado en el intestino microorganismos pertenecientes a géneros frecuentes en la cavidad oral, como Fusobacterium, Streptococcus o Veillonella.

En determinados contextos, como cambios en la acidez gástrica o alteraciones de la microbiota intestinal, aumenta la posibilidad de que bacterias orales vivas alcancen el intestino distal y lleguen a colonizarlo.

¿Qué ocurre en los pacientes con periodontitis?

Aquí aparece uno de los conceptos más interesantes del artículo: la denominada “oralización intestinal”. 

En pacientes con periodontitis, las comunidades microbianas presentes en la saliva reflejan en buena medida las existentes en el biofilm subgingival. Algunas investigaciones han encontrado microorganismos coincidentes en muestras orales, fecales e incluso biopsias intestinales del mismo paciente.

Este denominado eje encía-intestino se está estudiando actualmente en relación con enfermedades inflamatorias intestinales, enfermedades hepáticas y determinados cánceres gastrointestinales.

Sin embargo, es importante hacer una distinción: detectar una bacteria oral en el intestino no demuestra por sí solo que haya colonizado activamente el tejido ni que sea responsable de una enfermedad.

No existe una única conexión entre periodontitis y salud sistémica

La translocación bacteriana es solo una de las posibles vías mediante las que la periodontitis puede relacionarse con el resto del organismo.

A ella se suma la respuesta inflamatoria sistémica provocada por la enfermedad periodontal.

Por tanto, actualmente se estudian al menos dos grandes mecanismos complementarios: la diseminación de microorganismos y productos bacterianos desde el periodonto y la propagación de una respuesta inflamatoria más allá de la cavidad oral.

¿Qué implica todo esto para la práctica periodontal?

La principal conclusión es comprender que la bolsa periodontal puede actuar como un reservorio de microorganismos capaces de acceder, bajo determinadas circunstancias, a otros territorios del organismo.

Por este motivo, la prevención, el diagnóstico, el tratamiento y el mantenimiento periodontal permiten reducir tanto la inflamación como la carga microbiana subgingival.

Los propios autores del artículo lo resumen así:

“La progresión de la periodontitis incrementa notablemente la capacidad de afectar negativamente a órganos y sistemas a distancia”.

Fuentes

Artículo principal

Carasol Campillo M, Montero Solís E, Ambrosio Elejalde N, Herrera González D. Los caminos de la periodontitis. Parte 2: ¿Cómo viajan los patógenos periodontales? Gaceta Dental. Nº 386. Septiembre de 2026.

Principales referencias científicas utilizadas en el artículo

Romandini M, Hajishengallis G, Curtis M, Baima G. Periodontal Medicine Rewired: Mechanisms Linking Periodontitis to Systemic Diseases. Journal of Periodontal Research. 2026.

Martins CC, Lockhart PB, Firmino RT, et al. Bacteremia Following Different Oral Procedures: Systematic Review and Meta-Analysis. Oral Diseases. 2024;30(3):846–854.

Molina A, Huck O, Herrera D, Montero E. The association between respiratory diseases and periodontitis: A systematic review and meta-analysis. Journal of Clinical Periodontology. 2023;50(6):842–887.

Baima G, Ferrocino I, Del Lupo V, et al. Effect of Periodontitis and Periodontal Therapy on Oral and Gut Microbiota. Journal of Dental Research. 2024;103(4):359–368.

Abed J, Maalouf N, Manson AL, et al. Colon Cancer-Associated Fusobacterium nucleatum May Originate From the Oral Cavity and Reach Colon Tumors via the Circulatory System. Frontiers in Cellular and Infection Microbiology. 2020;10:400.

Lu J, Zhang S, Huang Y, et al. Periodontitis-Related Salivary Microbiota Aggravates Alzheimer’s Disease via Gut-Brain Axis Crosstalk. Gut Microbes. 2022;14(1):2126272.

Leave a comment

¿Quieres más información sobre nuestros test?

Completa el formulario y nos pondremos en contacto contigo para ofrecerte toda la información posible.